Valores

Esto es lo que nos define y nos empuja a cumplir

la visión de promover la multiplicación de movimientos de plantación de iglesias por toda Europa.

Cristocéntrico y basado en la Palabra

Creemos que la plantación de iglesias es por iniciativa de Dios, y que es Cristo mismo quien edifica a su iglesia.

Creemos que la plantación de iglesias es por iniciativa de Dios, y que es Cristo mismo quien edifica a su iglesia. Por lo tanto, la autoridad de la Biblia es fundamental para el contenido y el mensaje de M4. Creemos que la plantación de iglesias ha de realizarse mediante oración, adoración y discipulado, siguiendo a Jesucristo. Asimismo creemos que la presencia y la actuación de Dios en nuestra vida y ministerio son mucho más importantes que las estrategias, planes o métodos, y que necesitamos darle al Espíritu Santo la oportunidad de hablarnos, escuchándole primero, tanto en el contexto del asesoramiento como en el de la capacitación M4, el coaching y la plantación de iglesias.

Mentalidad de Reino

Creemos que la plena sabiduría de Dios está escondida en todo el cuerpo de Cristo – su iglesia.

Creemos que la plena sabiduría de Dios está escondida en todo el cuerpo de Cristo – su iglesia. Buscamos la unidad espiritual y la colaboración siempre que sean posibles, y estamos abiertos a la posibilidad de trabajar con personas más allá de nuestras propias denominaciones, con los que tienen distintos modelos de plantación de iglesias o historias personales muy diferentes a las nuestras.

Ser misionales

Creemos que como Dios envió a Cristo, también somos enviados a amar a la gente y compartir nuestras vidas con ellos y testificar a Jesús.

Creemos que así como Dios envió a Cristo, nosotros también somos enviados; para amar a las personas y compartir con ellas nuestra vida, testificando sobre Jesús. Queremos alcanzar a más personas con el Evangelio de Jesucristo.

Mentalidad de movimiento

Queremos plantar iglesias de una manera que le permita a Dios poner en marcha un movimiento que vaya más allá de la capacidad nuestra—un movimiento de iglesias sanas que se reproduzcan.

Queremos plantar iglesias de una manera que le permita a Dios poner en marcha un movimiento que vaya más allá de la capacidad nuestra—un movimiento de iglesias sanas que se reproduzcan.

Priorizar las relaciones

Tenemos entendido que Dios prioriza las relaciones sobre todo lo demás. Queremos comportarnos de una manera que valoriza altamente las relaciones.

Tenemos entendido que Dios prioriza las relaciones sobre todo lo demás. Queremos comportarnos de una manera que valoriza altamente las relaciones. Nuestra meta es de desarrollar relaciones de largo plazo, de beneficio mutuo, con líderes, equipos, entrenadores, denominaciones, socios estratégicos y otros a quienes podamos servir. También creemos que es posible—y bueno—que disfrutemos de nuestro trabajo, hasta pasando unos ratos divertidos.

Trabajo en equipo

Creemos firmemente que “hace falta todo un equipo” para plantar una iglesia. El trabajo en equipo y el pasar juntos por el proceso M4, son claves para plantar iglesias de manera eficaz.

Creemos firmemente que “hace falta todo un equipo” para plantar una iglesia. El trabajo en equipo y el pasar juntos por el proceso M4, son claves para plantar iglesias de manera eficaz.

Una comunidad que crece y aprende

Creemos que la sabiduría de Dios viene cuando nos escuchamos los unos a los otros, aprendiendo cada uno de los demás.

Creemos que la sabiduría de Dios viene cuando nos escuchamos los unos a los otros, aprendiendo cada uno de los demás. Nuestra expectativa es que las personas no sólo escuchen sino que pongan por obra, que lleven a la práctica, las cosas que han aprendido. Nuestra expectativa es que los equipos crezcan y que tengan un espíritu valiente de pioneros.

Cambios y mejoras

Siendo éste el trabajo del Reino, ha de realizarse con excelencia. Resistiremos la tentación de pensar que hayamos llegado a un nivel inmejorable. Siempre habrá alguna manera de servir mejor y llevar a cabo mejor los propósitos de Dios.

Siendo éste el trabajo del Reino, ha de realizarse con excelencia. Resistiremos la tentación de pensar que hayamos llegado a un nivel inmejorable. Siempre habrá alguna manera de servir mejor y llevar a cabo mejor los propósitos de Dios. Buscaremos el parecer de otros líderes, y los escucharemos con cuidado. Sus observaciones ayudarán a hacer cambios para mejorar nuestro ministerio hacia ellos. Al equivocarnos o cometer algún error, aceptaremos la responsabilidad, aprenderemos de dichas ocasiones, y mejoraremos. No es ninguna vergüenza equivocarse o cometer un error—pero no enderezar la situación o el no aprender de un error cometido, no son opciones aceptables.

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